martes 27 de septiembre de 2011

Yo si apoyo a Labbe!

Una sola autoridad en todo el país, una sola, reaccionó en defensa de la legalidad, frente al generalizado delito de usurpación violenta que cometen centenares de miles de estudiantes en todo el país: el Alcalde de Providencia, Cristián Labbé.
Procuró recuperar colegios usurpados de su comuna, repararlos y conseguir que hubiera clases en ellos. Trató de salvar el año escolar de miles de alumnos. Trató de probar que la violencia ilícita no prevalece.
Fracasó. Le retomaron los establecimientos por la fuerza. Lo criticaron. A juzgar por lo que informan los medios, ha quedado aislado. Nadie le expresa apoyo, salvo algunas cartas de lectores a los diarios o llamados a las radios.
¿Con qué respaldo puede él persstir en su lucha por la legalidad? Ha procurado sancionar a los "tomadores", ya que ni la justicia ni las demás autoridades lo hacen. Cerró los colegios usurpados, castigando con la exclusión de ellos de los "tomadores" violentos de otras comunas. Pero el "establishment" lo ha repudiado. La forma en que la TV trata el tema es tan sesgada que hace aparecer al Alcalde como si fuera él quien estuviera trasgrediendo la legalidad.
Hasta el Ministro de Educación le pide que "recapacite" y lo acusa de querer hacer parte al Gobierno de sus actuaciones (implícitamente indebidas). ¿Cómo se le pudo ocurrir restablecer la normalidad y poner término a una usurpación ilícita?
Lo que sucede es increíble. La única autoridad que ha defendido el estado de derecho está a punto de ser socialmente condenado por ello. Y ahora prefiere permanecer en silencio. Ni siquiera se defiende públicamente.
Dicen que los problemas se solucionarán con diálogo. ¿Puede llamarse "diálogo" una situación en que una de las partes (los usurpadores violentos) apunta con un arma a la otra? Porque colegios y universidades están usurpados, como medida de fuerza. Un delito claramente tipificado en las leyes, frente al cual el Gobierno "dialoga". ¿Qué diferencia hay entre eso y apuntar a un transeúnte en la calle con un arma y exigirle la billetera? Ése también es un "diálogo" entre el asaltante y el transeúnte. Pero el primero tiene un arma y está ejerciendo la violencia sobre el segundo.
Los estudiantes tienen los colegios usurpados, es su arma, y los han tomado y retomado mediante la violencia. Un "diálogo" así es desequilibrado. Es un verdadero asalto contra la legalidad. ¿Qué autoridad puede negociar libremente si la están apuntando con un arma?
Ninguna. Y cuando una sola trata de que se haga efectivo el imperio de la ley y la normalidad, la sociedad entera parece condenarla.
¿En qué país estamos? ¿En qué manos estamos? ¿A dónde iremos a parar?

Hermogenes